miércoles, 19 de agosto de 2009




Pinturas Diagnósticas


Frases de Juan Manuel Estrada respecto de las pinturas
del Arte Simbólico Corporal

"Mi mirada pensada un poco lentamente es que en términos lingüísticos esos dibujos

parecen frases iniciadas

oraciones apenas llegadas a los labios

pasajes breves de un relato mas extenso

Podría decir que hay en ellas un cierto impresionismo,



un surrealismo para decirlo de alguna manera,
De todas maneras quiero resaltar algo, y es el sentido medicinal con el que fueron creados.
Y es allí donde radica su misterio y su interes, podrían ser fruto de una visita al reino energético,
al reino de los seres inorgánicos del que nos habla Castañeda...quién sabe..."







Aquí un video con algunas de las pinturas



Investigación antropológica


El arte simbólico corporal es fruto de una investigación que lleva más de veinte años.
Es un proceso a través del cual llego al reconocimiento de la presencia de símbolos en un tipo particular de dibujo, que realiza la persona que consulta.
A través del mismo y sin tener conciencia de ello hay un mensaje, un pedido de ayuda para poder decir algo que nunca antes fue dicho. Se expresa claramente un grito silenciado.
Por algún tipo de violencia vivida a temprana edad, se ha generado una marca, que por la intensidad del sufrimiento no fue tolerada y queda impresa
Una escena que esa energía dibuja y plasma, congelando esa vivencia. Queda conviviendo, encapsulada silenciada a la conciencia, pero siendo el motor de nuestra existencia.






Esa escena explica nuestro dolor, nos muestra la raíz del problema y el camino hacia lo que podemos llamar una transformación.
Tomo el dibujo y hago una interpretación, luego de decodificar la simbología que voy encontrando en el mismo, con la cual la persona cuenta su historia
La devolución es un ritual con una pintura que yo misma hago de la imagen que la interpretación de los símbolos devela.
Llego a la interpretación de los mismos, al reconocimiento del dibujo como escritura arcaica, como pintura del alma, como dibujo sagrado.

La decodificacion de esos símbolos, permite la lectura del dibujo como texto.



Cada persona tiene un relato, una secuencia, una escena, una forma onírica, un modo personal y único de simbolizar, con una organización temporo - espacial, que puede ser dibujada.
Hay una vivencia muy íntima, que condensa una energía, que se representa a través de formas originales.

Como dice Carl Jung “esos símbolos son tan antiguos y desconocidos para el hombre moderno que no puede entenderlos, directamente...o es posible que necesite ayuda para descubrir el valor permanente de un viejo símbolo que lejos de estar muerto, trata de renacer, en forma moderna...”

Para Jung la imagen arquetípica representa no solamente algo que existe ahora....no es un vestigio...es algo funcionando en el presente.

Esta investigación encuentra sus raíces en las curaciones en arena de los Navajos, en las pinturas primitivas de los australianos, en los petroglifos, en el arte en las piedras, en su simbología, en los orígenes de la escritura, en los sellos del Indo, en el periodo Babilónico, en los pictogramas, psicogramas. En los mitos y ritos más antiguos.

Es un dibujo lleno de contenidos escindidos de la conciencia.

Hay formas artísticas, simbólicas. Escenas, formas originales, únicas, instaladas como marcas que viven en cada persona.
Éstas son ignoradas por la conciencia, pero son el motor de su existencia. Estas escenas están impresas como obras de arte sagrado en el cuerpo.

Decodificar lo expresado en el dibujo permite una reflexión sobre un aspecto escindido. En ese sentido el arte simbólico corporal es un puente entre la persona que se dibujó y sus símbolos. Parafraseando a Krishnamurti: “todo lo separado genera sufrimiento”.










Las personas que han pasado por esta experiencia dicen reconocer su propia voz, en la devolución. Ellos tienen en la pintura-diagnóstico, un mapa de su alma. Esto es sanación a través de la pintura, la metáfora y un diálogo en el encuentro espiritual.
A partir de la propia pintura, acompaño a las personas con todos los recursos que las ayuden a comprender esa voz. Que ha sido develada pero no por ello escuchada.
Diferentes técnicas corporales, como yoga, eutonía, reiki, danzaterapia, y la práctica del zen, son utilizadas con el fin de que el cuerpo comprenda.

La devolución o transmisión de su contenido interpretado, es un ritual. Es la resignificación de un sentido perdido.

Es restituir un conocimiento esencial.

Es descubrir la presencia de la simbología universal en estos dibujos.

Reconociendo el propio dibujo, con la ayuda de la intérprete, el viajero va reconstruyendo lo fragmentado, integrando lentamente aquellas cosas que le fueron negadas a la conciencia durante años.
Los ayuda a descifrar el por qué de su dolor, de su sufrimiento.
El dibujo muestra un camino, una ruta, habla desde una profundidad. Presenta una dificultad que el dibujante no ve.


“Solo puede comprenderlo el que lo vive”.
Donde vale, como dicen los navajos: …“al ver-escuchar la propia pintura, la respuesta viene desde el cuerpo.
Si se eriza la piel, si genera emoción, estamos en el camino correcto”.
Es pasar a ser protagonista, ponerse activo frente a una construcción. Hasta ese momento manejaba por completo desde su accionar silencioso. Ahora es presencia viva.

El dibujo pasa a ser un dispositivo, una herramienta a través de la cual se va construyendo otra realidad.

Muchas mujeres, o parejas con problemas para embarazarse, han encontrado en el arte simbólico corporal un camino diferente para despejar marcas históricas logrando la sanación del cuerpo y del alma, necesaria para generar la concepción.

Marta Pechman




lunes, 13 de julio de 2009

Imagen, cuerpo, símbolo
Un acercamiento a la investigación de Marta Pechman sobre la Imagen Simbólica Corporal

Celia Güichal ha sido mi colaboradora y amiga, la persona que más cerca ha estado durante un larga etapa en el curso de mi investigación. Mi reconocimiento por la pasión, por la energía, siempre empujando hacia adelante. He aquí su mirada acerca de mi trabajo en un texto de 2003




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La investigación de Marta Pechman en torno a la Imagen Simbólica Corporal está en permanente desarrollo y evolución. Reconociendo este movimiento propio del tema, no centraré mis esfuerzos en intentar dar cuenta de una totalidad, sino que lo abordaré desde aquellos aspectos del trabajo con los que he tenido mayor contacto, y desde los intensos interrogantes que me ha despertado.

Me interesa, sobre todo, transmitir la certeza -que tuve desde el primer acercamiento al trabajo- de estar frente a una investigación de una asombrosa originalidad, un verdadero descubrimiento de consecuencias quizás hasta intolerables para muchos (la ciencia, igual que el cuerpo, tiene sus rigideces). Quizás este sea un texto de interrogantes, y con eso me sentiría satisfecha, ya que esta investigación despierta, ante todo, esa profunda conmoción de hallarse frente a un conocimiento vivo.

Aunque intentara realizar una descripción exhaustiva del trabajo de Marta, el texto siempre se encontraría a muchos pasos atrás, por eso me circunscribiré a las fuentes directas a las que he tenido acceso: las charlas sistemáticas que mantuvimos durante el período de octubre de 1998 a marzo de 1999 sobre su trabajo, las conversaciones esporádicas que hemos tenido sobre los avances de su investigación desde entonces.

Estar frente a un conocimiento vivo significa, ante todo, que no se puede acceder a ese conocimiento sin ser tocado, o mejor dicho, transformado. Cuanto más se ahonda en él, más profunda es la transformación. Se trata del movimiento interno imprescindible para comprender. Por eso, para ser consecuente con lo que Marta me ha podido transmitir y lo que yo he logrado escuchar, desearía poder escribir este texto desde el cuerpo. Si mi cuerpo escribe, entonces será un trabajo honesto.





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Dibujo realizado a través de la técnica


El dibujo

Si uno dibuja mediante esta técnica, aunque a primera vista parezcan trazos azarosos, cada línea tiene un sentido. En estos trazos no hay azar. Se ha dibujado la imagen simbólica del propio cuerpo .

Descifrar esa imagen y trabajar terapéuticamente a partir de ella como herramienta diagnóstica es la tarea a la que Marta se ha dedicado en los últimos 25 años.

La analogía más potente para describir lo que muestra ese dibujo es la radiografía. Una radiografía de la vivencia íntima del propio cuerpo. Algo que uno vive tan ceñidamente, que no llega a registrar.

En este dibujo, nunca hay una sola persona, siempre hay más, y esas figuras forman una escena. Esa es la escena vivida y repetida, siempre. Porque así es vivido el cuerpo. Hay allí una escena de sufrimiento.

En esa escena quien dibuja aparece como un niño, una niña. Es una escena de violencia. Cierta violencia ha sido ejercida sobre uno. El hecho de dibujarla como nuestro cuerpo demuestra que esa violencia no ha quedado en el pasado, sino que es vivida y reactualizada, cada día.
La vivencia de nuestro propio cuerpo en el presente es la de la inmersión en esa escena dolorosa, desde la cual nuestra mirada, nuestra comprensión y nuestra posibilidad de actuar no son los del adulto que aparentemente somos, sino los de un niño.


Interpretamos una escena que ha quedado congelada. Bloqueada a la conciencia
El dibujo es un diagnóstico porque devela con precisión el origen del sufrimiento de la persona y también el camino que debe recorrer. Se comprueba que todo lo que la persona sufre proviene de estar operando energéticamente desde la situación que revela el dibujo.

En determinado momento eso se despeja. Ese cambio se observará en la persona y también en el dibujo. No es exactamente que el dibujo cambie, sino que se profundiza. “Son como las capas de una cebolla”, explica Marta, se despeja un conflicto y debajo aparece una capa más profunda.

¿Qué significa que el conflicto se limpie? Básicamente, que la persona ya no opera energéticamente desde ese lugar. Esto se comprueba porque comienzan a aparecer otro tipo de problemáticas. Temas que ya no remiten al primer diagnóstico. Es el momento de volver a dibujar.




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Aquí aparece la energía, no es posible hablar en otros términos. Marta ha tenido mucho cuidado con respecto al lenguaje , porque el término energía ha sido muy bastardeado desde una innumerable cantidad de textos y voces. Pero su conclusión es que no es posible hablar de cierta cualidad del Arte Simbólico Corporal sin hacer referencia a la energía.

“Yo no veo el conflicto psicológico –dice Marta-, yo veo que en el cuerpo, energéticamente, el conflicto está como si recién hubiera sucedido, han habido muchas palabras pero eso está ahí. Mucha racionalización del tema, pero la problemática está intacta”.

Hay algo que nunca ha sido tocado. Tocar eso es lo que permite que se vaya despejando el dibujo. “Esto de da sentido a mi trabajo”, dice, simplemente, Marta.


La palabra, el cuerpo

Tocar lo intocado. ¿Qué es el trabajo corporal? ¿Qué es el cuerpo? Esa pregunta aparece una y otra vez mientras leo y reflexiono sobre las conversaciones que mantuve con Marta. También es la pregunta que reaparece en esas charlas, cada vez con una respuesta nueva, cada vez la misma pregunta pero diferente. Hasta que un día Marta me dijo: “somos cuevas”, pero eso fue mucho después, y ahora, así dicho, es también como un jeroglífico.

Entiendo que se trabaja sobre una escisión tajante que nos marca como individuos y como seres culturales, es el trabajo de volver a integrar la palabra con su fuente original, el cuerpo.


Mapa


Hay una conexión con un nivel de la mente que tiene registro completo o absoluto del cuerpo y que además tiene capacidad de expresión -y representación- propia: se expresa en un lenguaje gráfico-simbólico.

Podemos pensar: el dibujo del Arte Simbolico Corporal es un mapa.
Entonces, el dibujo indica un camino, la ruta de viaje.

La escucha

¿Qué se hace con el dibujo?


La persona recibe la interpretación de su dibujo, su imagen simbólica corporal, una radiografía. ¿Qué hacer con ese conocimiento? ¿Es ya conocimiento?


Es posible pensar que aún no lo es: esa escena debe ser comprendida como la vivencia íntima y cotidiana. No hay nada más importante, dice Marta. Entender con el cuerpo esa escena que nos comunica una parte nuestra, una parte que sabe.





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Dibujo realizado a través de la técnica

Estoy frente a un jeroglífico


¿Cuánto es posible escuchar de lo que se nos dice? Uno dibuja lo que está preparado para ver. Sin embargo, escuchar, comprender, puede llevar tiempo. Esto dependerá de la persona. Hay un nivel de la comprensión que es una práctica. Al empezar a ver cómo opera el dibujo en uno debe haber una puesta en práctica. O mejor dicho: un poner el cuerpo. Esto es en todos los casos. Porque el dibujo muestra la escena que oprime y también el modo de elaborarla, la posible salida.
Escuchar la devolución del dibujo son las indicaciones para aprender a sacarse la flecha.
El grabador está encendido, Marta está frente al dibujo, con lápices de colores y hojas de calcar. Hay algo de arqueóloga en su actitud. Pone la hoja sobre el dibujo, empieza a hacer marcas, se escucha la birome con fuerza sobre el papel. Como si estuviera desenterrando restos antiguos, rodeándolos con golpecitos de espátula, cepillando la tierra alrededor, hasta que se revela el esqueleto, cuidando de no desarmar la figura que aparece, registrando cada capa atravesada para llegar al hallazgo porque sabe que luego le brindará valiosa información.

Tiempo e iniciación

Dibujo una escena con muchas personas, dibujo símbolos. En esa escena hay una niña. Soy yo a los 5 años. Esa es la escena que interpreto en mi vida. Siempre. ¿Entonces cuál es mi edad? ¿Cuál es la edad de mi cuerpo? ¿Yo soy esa niña o soy todos los personajes? ¿Qué es mi cuerpo?


¿Qué es el cuerpo?

Un adulto, todos los adultos, viven su cuerpo como el de un niño, con la emoción muda del niño que no puede hacer nada frente al miedo y el sufrimiento. Desde este dilema que presenta el dibujo (somos adultos con el cuerpo simbólico de un niño) cobran un renovado sentido los ritos iniciáticos de todas las culturas no-modernas.


Imagen, percepción y movimiento


Lo que ella hace sobre el papel anticipa el movimiento que yo debo hacer en mi propio cuerpo.
En un viaje a Perú tuve una experiencia que me ayudó a comprender lo que significaba que en un momento se armaba la escena completa del dibujo, transformándose en certeza. Estaba recorriendo una zona de los alrededores de Cuzco, donde había ruinas de la civilización incaica. El guía tenía cierta propensión a buscar símbolos entre las piedras, además de relatarnos la historia del lugar y el sentido de esas construcciones. Siempre nos señalaba serpientes, pumas y otros animales que los Incas esculpían en la piedra, figuras que hubieran pasado desapercibidas si no las hacía notar porque el tiempo había horadado la piedra hasta hacerlas casi imperceptibles. Hice propia la curiosidad de este guía y empecé a dedicarle especial atención a los símbolos que encontraba. En un momento, bajé a una pequeña entrada en la piedra que formaba una pequeña cueva y vi algo en una de las paredes de la apertura. Lo miré un rato, al principio sólo veía que se formaba algo circular, que había distintas protuberancias salientes en la piedra ya gastada por el tiempo, al rato me pareció ver la cabeza de un animal y una cola, después ya había distinguido un animal claramente y trataba de corroborar si las otras zonas salientes de la piedra formaban más figuras, siguiendo pequeños indicios, hasta que de pronto vi que eran tres figuras, y que formaban un conjunto, interrelacionados entre los tres. Después de eso, aunque desviara la vista, ya no perdía a ninguna de las figuras y la escena integrada por los tres animales se había formado con absoluta claridad.





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Dibujo realizado a través de la técnica


Cuando ocurrió eso, inmediatamente pensé en la percepción de la escena que hace Marta. Se me ocurrió que debía experimentar algo así. Algo similar a esos cuadros hechos de pequeñísimos puntos negros, donde primero vemos solamente puntos, hasta que empezamos a sospechar una forma, y de pronto la vemos, ahí está, se ve la figura definida, certera. La impresión también es similar a un cuadro cubista, que de algún modo integra en un plano la figura y el fondo.
Por eso Marta dice “al principio siempre es raro”, refiriéndose al momento en el que empieza a interpretar el dibujo. Como cuando nuestra percepción se enfrenta a algo aparentemente sin forma, pero, al saber que allí hay una imagen coherente, hacemos un esfuerzo por ver, por encontrarle un sentido a esas líneas, seguimos indicios acá y allá, detectamos un detalle, hacemos hipótesis visuales, diferenciamos figura y fondo, hasta que, de pronto, se percibe la globalidad, se arma la imagen.

A través del tiempo, la técnica de interpretación del dibujo se hizo cada vez más sutil. En determinado momento, Marta empezó a percibir en su cuerpo la emoción que se desprende de los símbolos del dibujo. Más adelante, sostuvo la hipótesis de que las figuras que aparecen en estas escenas son arquetipos. Desde las observaciones de Jung sobre los arquetipos se puede entender esa emoción que se desprende del dibujo. Jung dice acerca de la forma en que aparecen los arquetipos en la conciencia práctica: “son al mismo tiempo imágenes y emociones. Se puede hablar de un arquetipo sólo cuando estos dos aspectos son simultáneos. Cuando meramente se tiene la imagen, entonces es sólo una imagen oral de escasa importancia. Pero al estar cargada de emoción, la imagen gana luminosidad (o energía psíquica); se hace dinámica, y de ella han de salir consecuencias de alguna clase. Me doy cuenta –agrega Jung- de que es difícil captar este concepto, porque estoy tratando de emplear palabras para describir algo cuya verdadera naturaleza lo hace incapaz de definición exacta. Pero, puesto que hay mucha gente que se empeña en considerar los arquetipos como si fueran parte de un sistema mecánico que se puede aprender de memoria, es esencial insistir en que no son meros nombres ni aún conceptos filosóficos. Son trozos de la vida misma, imágenes que están íntegramente unidas al individuo vivo por el puente de las emociones” (Jung; 1992: 94).



Me pregunto qué resulta más asombroso, ¿el hecho de que Marta registre en su cuerpo la emoción de la persona que se ha dibujado o que la persona que se ha dibujado no registre su propia emoción contenida, intacta?


El origen
Un psiquiatra, colega de Pichón Riviere, le presentó la técnica del dibujo a Marta, considerando que sería la persona indicada para utilizarlo, dada su especialización en el trabajo corporal. Le comentó que Pichón Riviere lo había utilizado para detectar brotes psicóticos en sus pacientes del hospital Borda, los miraba y los tiraba luego de ver ciertos indicios que le indicaban que el paciente estaba por tener un brote. No lo usó para otros casos ni realizó un desarrollo teórico sobre el tema.

Al principio, Marta simplemente tomaba el dibujo y lo guardaba. Luego empezó a interpretarlo desde la teoría vincular de Pichón Riviere. Encontró que esta teoría era aplicable para lo que empezaba a encontrar en el dibujo. En ese dibujo no aparecía solo el cuerpo de la persona sino toda la familia, entendió que en ese diagnóstico hallaba aquello que Pichón denomina el núcleo patogenético. En esa primera etapa todo era interpretado desde la teoría vincular.
La primera presentación pública del dibujo fue en el 2do Encuentro para profesionales del cuerpo y la salud, realizadas en el Centro Cultural San Martín. Allí presentó un caso y basó sus observaciones en las teorías de Pichón Riviere y Francois Doltó. En ese tiempo se refería al inconsciente corporal, sostenía que existe un conflicto corporal inconsciente, del cual no se tiene registro pero que “te hace actuar todo el tiempo”.


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Pintura realizada a través de la técnica



La interpretación

Quien apende un idioma en un país extranjero, primero se está inmerso en sonidos continuos, con tonos, sin diferenciación. Sólo se tiene la certeza de que es un lenguaje y de que es comprensible. Hasta que se empiezan a reconocer palabras articuladas, aunque aún no se comprenda aún su significado. El aprendizaje es un proceso, pero la comprensión es súbita. De pronto, se habla. En cierto sentido, ese fue el comienzo de la experiencia de Marta con su investigación. Sabía que allí había algo significativo. Una gran intuición de investigadora la llevó a insistir en este dibujo. La técnica mediante la cual se llega a esta imagen es el fruto de la dedicación de más de 20 años de investigación. Ha sido un aprendizaje que podría caracterizarse como de tipo indiciario.
El proceso de interpretación del dibujo se fue afinando cada vez más. Las teorías fueron herramientas útiles de interpretación, pero el dibujo siempre excedió esa teoría. Marta ha desarrollado una capacidad de percepción muy fina para el desciframiento del dibujo a través de los años. Muchos profesionales (médicos, psicólogos, terapeutas corporales y otros trabajadores de la salud mental) le han solicitado la técnica para poder aplicarla. Y aquí siempre se presenta el problema de la transmisión. El problema central es que se enfrentan dos modelos epistemológicos que conllevan dos tipos de aprendizaje distintos. La interpretación del dibujo, como señalé más arriba, es un saber indiciario, y por lo tanto, no codificable, pierde toda su potencia, se empobrece al intentar formalizarse.
Durante ese tiempo ha habido avances enormes que afectaron directamente la concepción de ella sobre lo que devela el dibujo. Es una larga investigación que ha pasado por el hallazgo de esa imagen, la certeza de que allí había valor, la evolución de su desciframiento y su utilización como herramienta diagnóstica, hasta poder “contarla en movimiento”, llegando finalmente a la noción de Arte Simbólico Corporal.
Podemos ver que el modo de nombrar a esta forma de diagnóstico y de la terapia que conlleva se ha modificado, acompañando este proceso. Un recorrido que va desde la violencia familiar en el cuerpo, el diagnóstico de la imagen inconsciente corporal (ICI), el arte simbólico corporal, hasta llegar a su nombre actual, que parece ser el definitivo: l
Al modificarse el nombre de la terapia, no se elimina el anterior, se puede decir que el cambio implica un círculo más amplio, que abarca –abraza- al anterior y amplía los límites de sus respuestas y también de sus preguntas.

Lenguaje

La devolución del diagnóstico es uno de los trabajos a los que se ha abocado Marta en los últimos años. La transmisión. Un problema muy antiguo. ¿Cómo es el lenguaje usado por Marta para transmitir la escena del dibujo? Me arriesgo a decir que es un lenguaje visual y narrativo. Ella se refiere a los conflictos en términos de imágenes, con metáforas visuales y también con narraciones. Del dibujo se desprende una narración. Es un lenguaje que se desprende de la propia la simbología corporal.
Creo que la devolución de la interpretación del dibujo continuará evolucionando hasta tomar el lenguaje propio del dibujo. En ese momento, el círculo del dibujo, la interpretación, la transmisión y la escucha se cerrará.


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Arte textil paracas


Los símbolos


Podemos avanzar más: en ese dibujo aparecen símbolos. Mejor dicho, toda la imagen es una imagen simbólica.
Comienzo por un aspecto de la dimensión simbólica del dibujo, quizás por lo más sencillo de enunciar: en esta imagen se presentan determinados símbolos que se repiten en todos los dibujos. Podemos nombrar algunos: el duelo, el embarazo, los accidentes corporales. El modo de representar gráficamente estas experiencias es el mismo en todas las personas. (Una mujer puede dibujar su propio embarazo mediante un símbolo -que se repetirá en todos los casos-, aún sin conocer su estado. Todos simbolizamos duelos no resueltos con el mismo símbolo...).
La dimensión simbólica del dibujo no queda clausurada en estos mínimos datos, ya que la misma escena que se halla en el dibujo es considerada como un arquetipo. Pero no avanzaré más sobre los aspectos simbólicos del dibujo, ya que esa es la dirección hacia la cual se ha abocado la investigación en el último año y medio y cualquier cosa que pueda comentar al respecto serán conjeturas y mínimos datos desactualizados. Simplemente destacaré que la investigación ha derivado ahora en hallazgos de símbolos comunes entre el dibujo del Arte simbólico Corporal y las primeras manifestaciones artísticas del hombre: las pinturas rupestres y las representaciones de varias culturas aborígenes.

También es imprescindible decir que el vínculo del arte Simbólico Corporal con el arte de los primeros hombres no excluye la dimensión de lo sagrado. Por el contrario: nada puede entenderse sin entrar en este terreno.

Esto nos habla de una continuidad mucho más profunda de la que se suele suponer entre el hombre originario y el hombre “civilizado”. También devela la actualidad y continuidad de aquellas antiguas problemáticas del hombre, cuestiones que, aunque aparentemente ausentes de la vida, y poco -o marginalmente- tematizadas como problemas, son vitales. El cuerpo, enmudecido, lo escribe en sus símbolos. Pero no escuchamos.

Curación

¿Por qué son tan efectivos sus tratamientos? Primero: porque va al núcleo. No hay pérdida de tiempo. A través del dibujo no sólo también se tiene una absoluta certeza sobre cómo debe ser el eje del tratamiento.

El proceso terapéutico con el Arte Simbólica Corporal no puede codificarse. No es posible enumerar pasos consecutivos que conducirán a un resultado garantizado. Sin embargo, siempre hay desciframiento, transmisión y acompañamiento. Se descifra el dibujo, se transmite eso, y quizás esto describa todo, porque el tratamiento es ver el dibujo. Ver en un sentido muy distinto al de ver con los ojos. Ver con el cuerpo. Es una transmutación.

Y está el acompañamiento durante el largo tiempo que lleva este ver. En ese acompañar, parte del arte de Marta es despertar el coraje y la conciencia en uno para encontrarse con la propia naturaleza.

El método de transmisión de Marta tiene mucho que ver con los maestros zen. Abrazar los opuestos. Por ese motivo nos es posible sistematizarlo.
Algo en la persona se va fortaleciendo. No es una fuerza como la del músculo, es, quizás, como la de la confianza. Una confianza en algo de uno mismo que se empieza a intuir, algo en uno que no es de uno, como podría ser cualquier objeto de propiedad privada. Por eso debe manifestarse.
Se podría considerar como una iniciación, en un sentido antiguo, olvidado, del término.

La pedagogía: también se puede decir que Marta enseña. Le enseña a las personas a vivir. No en el sentido normativo, de inculcar valores externos (en todo caso, pone en primer plano el valor de la escucha de uno mismo). Enseña un modo de estar en el tiempo, en la vida, un modo de estar y escuchar el mundo que nos rodea, un modo de acercarse a ese centro que es el sentido vital. Eso implica un cambio que puede significar una verdadera revolución en la propia vida.
Cómo vivir. Hay un saber sobre cómo vivir que hemos enterrado, aniquilado, lo abolimos cotidianamente. No sabemos nada. La pobreza de nuestra experiencia, de eso escribió Benjamin hace 50 años.

En el mismo proceso de comprender la escena de uno (una comprensión que implica ver cómo opera cotidianamente en nuestra vida y aprender a soltarla), de atravesar el miedo terrible que produce vivir la vida fuera de los esquemas de esa escena, se aprende algo más. Algo sobre la vida. Es como recibir un valioso tesoro. Recibir algo que se tiene.

Bibliografía:
Arnheim, Rudolf, El pensamiento visual, Eudeba, Buenos Aires, 1985.
Deshimaru, Taisen, La práctica del zen, Ed. Iberoamericana Argentina, Buenos Aires, 1994.
Ginzburg, Carlo, Señales, raíces de un paradigma indiciario, en Aldo Gargani (cd.): Crisis de la razón, México, Siglo XXI, 1983.
Jung, Carl Gustav, Arquetipos e inconsciente colectivo, Paidós, Barcelona, 1970.



Celia Güichal
Nació en Bahía Blanca y vive en Buenos Aires, es Licenciada en Comunicación y profesora de taller de escritura en la UBA y en la Universidad Nacional de Quilmes.
En el 2004 publicó "Viaje a la escritura" Ensayo literario sobre la escritura como viaje.
Pintora. Expuso en El Conventillo Verde, exposición titulada Paisaje interno, paisaje externo(2008).
Y mamá de Maimara.





martes, 7 de julio de 2009



En diálogo con el Psicólogo e Investigador Colombiano Juan Manuel Estrada Jiménez surgieron temas y reflexiones que quiero compartir con ustedes.
Su mirada cálida y a la vez profunda constituye un valioso aporte.

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Fotografía de Edward Curtis



"Son esas formas sin contenido, esas estructuras, esas formas paradigmáticas que Jung llama arquetipos, los grandes "conectores" de la especie humana. Tanto en los sueños como en los dibujos, tanto en las cavernas del remoto mundo como en los dibujos de los niños... aparecen los arquetipos para revelar núcleos de significado particulares a través de formas simbólicas.
Según una gran filósofa y terapeuta de Buenos Aires, Argentina, cada persona lleva un sello simbólico, una especie de marca que, cuando emerge desde el dibujo y se va integrando a la conciencia, pues genera efectos terapéuticos maravillosos. Marta, es la filósofa a la que me refiero y para la cual pido a Dios una larga y prodigiosa existencia."
"Creo que tenemos muchos puntos en común."

"Creo que sí, que hay una memoria energética corporal en la que se guardan la magia y la maravilla de esas culturas arcaicas que conforman el santoral de la ancestralidad latinoamericana, que también hay una memoria de toda esa violencia de nuestros ancestros y de nuestra propia violencia a lo largo de nuestra vida.”

“En todo caso veamos como los Toltecas decían que por medio de la recapitulación cada persona estaba en posibilidad de aprender a ver y a leer esas memorias, a recuperarlas, e incluso dicen que un maestro en el arte del acecho puede llegar a ver en el pasado de los otros. Los indígenas del Putumayo, República de Colombia, afirman que el Yagé es el libro del conocimiento, y que en este libro los seres humanos pueden leerse los unos a los otros.”


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“Yo conocí a un chamán del Putumayo que leyó en mi tantas y diversas cosas que me ahorró por lo menos diez años de psicoanálisis con las cosas que me llevó a vivir a su lado, y digo esto porque creo que en esas sabidurías primitivas, arcaicas y salvajes está el porvenir de lo humano, pues (como bien enseña Cassirer) el mito sistematiza el ritual y el ritual organiza las emociones, y en todo este resurgimiento de la devoción por lo ritual y lo ancestral en el que supera la humanidad los valores de la ilustración y el enciclopedismo puede esperarse una reorganización de la raza humana.”

“El cuerpo es el vehículo del hombre. El hombre es una encarnación de la cultura. La cultura, de acuerdo con Kroeber, es una configuración simbólica, ideológica y axiológica del impulso vital del hombre (parafraseando a Bergson), de los deseos profundos del alma.”

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En esta búsqueda de conocer cómo viven los rituales ancestrales en la vida moderna,
quizás al conocerlos y reconocerlos estemos dando un paso.....En el cruce de la vida personal con el conocimiento milenario. Logrando integrar algo que sí sucede en el interior de nuestros cuerpos... ¿Cómo podríamos decir? ¿En el interior de nuestros cuerpos cavernas?

Y en sus formas dibujadas mediante la técnica del Arte Simbólico Corporal que dan cuenta en cientos de casos, que hay certeza, que es así. Dibuja el chaman en la cueva... ¿Dibuja la energía en el interior de nuestro cuerpo-caverna? Será ésta la relación entre la sabiduría milenaria y la nuestra?


“Sobre esas preguntas que planteas te animo a que fundes una verdadera línea de investigación, pues imposible contestarlas a plenitud en tan breve espacio, pero es ampliamente conocida la equiparación entre el cuerpo y la caverna que se puede leer en la Antropología Estructural de Levi-Strauss y en Mircea Eliade a lo largo de diversos libros. Sin duda ese cuerpo caverna recoge marcas energéticas a lo largo de la vida. Creo que cada experiencia es una marca, una huella que deja el Cosmos en el microcosmos, y que el Arte Simbólico Corporal es una entre muchas técnicas que pueden ayudar a integrar esas marcas en símbolos vivos que emergen de la persona para sanarla. El chamán puede ser un dibujante, pero creo que fundamentalmente es un lector de esas marcas, un lector especializado que genera acciones y ayuda a generar acciones en el proceso de ayudar a la persona a dar el salto de la heteronomía a la autonomía, el chamán es ese lector que nos enseña a leer lo dado en lugar de leer lo interpretado, para decirlo en términos de Hegel (para que veas que no me da miedo mezclar lo brujo con lo filósofo).”

Prof. Juan Manuel Estrada Jiménez
Psicólogo Colombiano, Magister en Psicología dentro de la línea de investigación en estudios clínicos. Se dedica a la investigacion en el campo antropológico-filosófico e histórico-religioso, así como al análisis junguiano y existencial. Como escritor he realizado publicaciones en diversas revistas y dos libros: "La familia y el cosmos" y "La globalización y su impacto en la cultura organizacional".



miércoles, 24 de junio de 2009

Marcas de la violencia social en el cuerpo


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¿Cuánto tenemos nosotros marcado en nuestro propio cuerpo de toda la violencia vivida históricamente?

¿Qué pasaría si supiéramos que adentro es igual que afuera?

Que la violencia social está impresa como marca energética, que puede leerse en el cuerpo.

Que los síntomas tanto físicos como psicológicos, obedecen en muy buena medida a una falta de conocimiento sobre esta determinación.

Que la violencia ancestral, está viva en cada pliegue de nuestra piel.

Y que vivimos ajenos a estas marcas, así como nos enajenamos de nuestras raíces.

Que todo este renacer de la espiritualidad de los pueblos originarios, tiene que ver con una necesidad de reparación no solamente social, sino personal.

Que la vida actual, separada de rituales, nos sumerge en una falta de sentido.

Que estos rituales en el hombre contemporáneo viven y se realizan en su interior, aun los más antiguos.

Que las pinturas originarias tienen un correlato en la vida moderna, si en las cuevas el chaman dibujaba,
para no olvidar lo que veía en trance buscando la sanación del enfermo en la sabiduria de los Dioses.

Hoy se demuestra la eficacia del arte sanador, develando conocimientos olvidados, pero más que nunca necesarios.
Marcados en el cuerpo escenas que contienen toda la memoria.

Hoy recurrimos a experiencias energéticas, al movimiento del cuerpo como movimiento del alma, a la meditación
a la danza ritual, a los cantos devocionales y a muchísimas prácticas que nos ayudan a recuperar el sentir y el sentido de ser parte.

Es muy importante reflexionar y transmitir, si comprendemos que nada es separado, que todas las especilizaciones convergen en un mismo centro.


Y que los profesionales interesados en esta cosmovisión, quizás podamos integrar conocimientos para generar un cambio profundo .

El camino del símbolo

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Me fui transformando en investigadora de la simbología del arte en la piedra, de las pinturas en las cuevas prehistóricas, partiendo de la interpretación de una simbología encontré en imágenes producidas en el presente.
Hay allí un conocimiento, el de la psiquis del hombre contemporáneo, con su cosmovisión, y la del hombre prehistórico.
El antropólogo francés Jean Clottes ha hecho un trabajo muy interesante en la búsqueda de la interpretación de ese arte en diferentes lugares del planeta. Encuentro mucha afinidad con su manera de ver este arte.
Ceremonias, rituales, sanaciones parecen haber sido el origen de estas manifestaciones artísticas.
Estos núcleos simbólicos, llenos de significados, en los que me encuentro trabajando desde hace más de veinte años, develan la cosmovisión del hombre contemporáneo y la de los primeros hombres que dejaron su huella en la piedra. Dibujos y pinturas que revelan un conocimiento.

Carl Jung decía que esa simbología está viva y puja por emerger, que quizás no sea posible su comprensión a simple vista, se requiere de un entrenamiento en la lectura, hoy podríamos nutrirnos del saber de los antropólogos de la imagen, de la antropología visual.



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En esas expresiones hay una narración, se asemejan en algún sentido a la técnica usada por los aborígenes australianos. Ellos sabían que sus obras de arte sagradas no iban a ser comprendidas, que se requería una iniciación para llegar a una profundidad, y poder ver mas allá de lo que el ojo ve. Si el artista es quien está entre el cielo y la tierra, el arte rupestre merece ser llamado arte. Ya que hay allí una energía plasmada en cada trazo, que denota una conexión espiritual que ellos sabían muy bien cómo integrarla a la piedra, porque las rugosidades de la misma formaban parte del mensaje.

Esas pinturas hechas en trance eran la memoria,Lo mismo sucede con las pinturas del arte simbólico corporal, hay una memoria energética que dibuja un saber silenciado en los pliegues de la piel, al dejar la marca dibujada, se pone en marcha un recorrido de restitución de saberes necesarios a la conciencia para lograr acomodar esos aspectos escindidos hay que volver allá y reencontrarse con el conocimiento ancestral.

Y claro que en ese ir hacia allá, y volver, hay un enorme reconocimiento de la cultura ancestral, los pueblos originarios merecen el tan negado reconocimiento de su sabiduría.


Mi deseo, dentro de mi pequeño aporte es generar más allá de todo, ese reconocimiento.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Ejemplos de pinturas realizadas a través de la técnica


del ARTE SIMBOLICO CORPORAL. (Fig. 1 y 2)


Por Marta Pechman




Fig.1

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La persona tiene en su dibujo un mapa del alma. Hay formas artísticas, simbólicas, escenas, formas originales, únicas, instaladas como marcas que viven en cada persona,
Estas son ignoradas por la conciencia, pero son el motor de su existencia,
Están impresas como obra de arte sagrada en el propio cuerpo.




Fig. 2

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La precisión y certeza con la cual los dibujos se expresan permiten sostener que hay una inteligencia de la forma.
La paradoja es que quien dibuja no puede comprender esa expresión propia.


Al ser comprendido, integrado y restituido el contenido escindido, al producirse el encuentro de la persona con sus símbolos, el dibujo adquiere una función transformadora.
Las personas recuperan su sentido, logran pensar con el cuerpo, recuperando sentimientos, en una práctica de espiritualización en lo cotidiano.
Es un modo diferente de estar en la vida.




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Parafraseando a Carl Jung, podemos decir que esos símbolos son tan antiguos y desconocidos para el hombre moderno, que no puede entenderlos o asimilarlos directamente... O es posible que necesite ayuda para descubrir el valor permanente de un viejo símbolo, que lejos de estar muerto, trata de renacer en forma moderna.
La imagen arquetípica representa no solamente algo que existió en el pasado, sino algo que existe ahora, no es un vestigio, es algo funcionando en el presente.



"Actualmente el dibujo y la pintura son aceptados por la mayoría de los investigadores como métodos de diagnóstico, pero
todavía no son muchos los que atribuyen una real eficacia terapéutica al acto de dibujar y pintar.

Aquel que estudie la psiquis en profundidad verificará, muchas veces sorprendido, estrechas semejanzas entre contenidos
emergentes del inconciente de individuos contemporáneos y aquellos encontrados por la ciencia arqueológica.

No nos interesa descomponer la imagen simbólica, o disecarla intelecutalmente .
Nos esforzamos en entender el lenguaje de los símbolos colocandonos en la posición de quien aprende (re-aprende un idioma).
Esa es nuestra intención cuando estudiamos los símbolos y sus paralelos con la arqueología, la mitología, la historia del arte y las religiones.

Será preciso estar atentos a conocer algo del lenguaje de los símbolos para acompañar el proceso de desdoblamiento de imágenes que da como resultado series que tornan "visible lo invisible"(Paul Klee)."

Fuente: Cita completa en libro ,"Imágenes del Inconciente", Dra. Nice Da Silveira, Fundación Proa.





Vinculaciones entre el dibujo del arte simbólico corporal y las primeras representaciones simbólicas del hombre




Es integrar al conocimiento individual un conocimiento milenario, que vive pero no en la conciencia.
La raíz del Arte Simbólico Corporal se remonta a los mitos y ritos más antiguos, como por ejemplo
Las curaciones en arenas de los navajos.





Pintura en arena navaja






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Signos y personajes en una escena viva.
Origen de un presente eterno
Cifrado en formas silenciosas.
Imagen de profundidad universal
Que cuenta una historia
.











Se descubren en estas pinturas la presencia silenciosa de la simbología universal.
Como los aborígenes australianos que hablan del relato y del estilo radiográfico, del sentido del dibujo como ejercicio, de la numinosidad de algunos trazos,
de ver mas allá de lo que el ojo ve. Es el dibujo como auténtica narración figurativa con sus signos y símbolos.








Es comprender que es una representación de la naturaleza, la esencia y no la apariencia.
Su arte es una expresión del ensueño elaborado con símbolos, colores y recorridos.
Para ellos el dibujar es una conexión obligada entre lo divino y lo profano.
A través de los símbolos arman un relato.